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domingo, 22 de marzo de 2026

Ecos, los mismos instantes

Ecos, el espectáculo impulsado por Zeta Bosio y Charly Alberti que trae una representación híbrida de Soda Stereo, ya totaliza doce funciones en Villa Crespo (este fin de semana se agregaron dos funciones mas para junio), y harán una extensa gira continental que lleva vendidas MAS de 500 MIL entradas. ¿Acaso alguien podría sorprenderse? Soda es un monumento en la música popular argentina, y hay miles de jóvenes que saben de su leyenda pero no tuvieron oportunidad de verlo en vivo. Si encima la lista de temas recorre 19 títulos inoxidables, es la tormenta perfecta.

El anuncio de este Soda Stereo con Zeta y Charly tocando junto a un avatar de Gustavo produjo unos cuantos debates, más privados que públicos. En primerísimo lugar, no tiene sentido preguntarse por la opinión del mismo líder: si Cerati aún estuviera aquí (y cuánto se sigue lamentando su ausencia) no existiría Ecos y por lo tanto tampoco habría debate. Tomada esa decisión por parte de sus compañeros, los familiares y la productora, solo queda preguntarse si el truco funciona.

Y sí. Cuando David Copperfield estaba en la cima de su popularidad, el interrogante “¿cómo lo hizo?" quedaba muy detrás del impacto emocional, el asombro y la maravilla. Algo similar sucede con ese Cerati que dice “¡Hola, preciosuras!” antes de “Juego de seducción” o que, tras levantarse un telón translúcido, aparece en todo su esplendor en escena y en pantalla para “Nada personal”, dice “La espera terminó” y arranca “Hombre al agua”, uno de los grandes momentos de aquella Gira Animal de 1990.

Como en el cine, se trata de suspender la incredulidad y dejarse llevar por la ilusión. La gran mayoría de quienes llenaron la primera cita lo hizo, lo disfrutó. Habrá quien note la ironía de un casi perfecto avatar digital cantando “Estoy moviéndome con mis propios latidos” o “Quiero descansar de todo ayer” pero el de al lado, sin dejar de saltar en feliz desenfreno sodamaníaco, podrá decirle “Ya está bien, aguafiestas”.

Porque lo que se vive es una fiesta, aunque en algún momento haya un pequeño desfase entre el avatar y lo que suena o quede la duda de si la falsa entrada de “(En) El séptimo día” fue tal o un error planificado para cimentar la sensación de vivo. Los pasajes 3-D en “Cuando pase el temblor”, “Zoom” y “Primavera 0″ vienen a recordar que todo es una gran fantasía, lo mismo sucede cuando se toma la pista de voz original de 1985 en “Nada personal” y todo parece un gran karaoke. Pero todo se convierte en sueño cumplido cuando pur sang ganadores como “Sobredosis de TV”, “Prófugos”, “Ella usó mi cabeza como un revolver” ponen a todo el mundo en llamas. Como en el solo de “La ciudad de la furia”, “Persiana americana” produce escenas más lisérgicas que las de los anteojitos: “Cerati” descose su guitarra, “Cerati” maneja a la gente y la hace cantar.

Otra vez: ¿vale la pena romperle a la gente ese momento feliz subrayando con suficiencia que son solo conejos en una galera?

Zeta y Charly tocan pero no hablan, se reservan un momento de mayor protagonismo cuando aparecen en dos tarimas junto al público para tocar, claro, “De música ligera”, el inevitable cierre apoteósico, ahora sí con un desfile de múltiples Gustavos en pantalla. Han craneado el espectáculo, seleccionado audios y momentos, ensayado sobre esas grabaciones al milímetro, pero saben que la gran mayoría del tiempo las miradas y la atención plena estarán puestas en el muñeco digital. No hay conflicto en eso, en Soda Stereo siempre fue más o menos así.

Al cabo, Ecos es un gran espectáculo que cumple con lo que promete: la representación de un recital de Soda, ese hecho imposible desde el maldito 4 de septiembre de 2014. En una época mediada por las pantallas, en la que la Inteligencia Artificial -aunque esto no lo sea- es un factor admitido y prosumido, los interrogantes sobre la legitimidad y veracidad de todo el asunto quedan bien para la birra posterior. Pero durante buena parte de las casi dos horas de show las emociones barren con la razón. Sobre todo entre quienes nunca vieron al trío en vivo: entre los muchos encanecidos presentes en la primera fecha hubo más lugar para las sensaciones encontradas.

Quizá algo de esas contradicciones haya quedado traducido en un momento particular de la noche debut: ya en el tramo final, desde el escenario llegaba una atronadora versión de “Final caja negra”, otro solo que demuestra que Gustavo no solo tenía una prodigiosa mano derecha sino que también sabía puntear.

Pero el público, esta vez, se mostró curiosamente estático, como si de pronto hubiera caído una ficha, un atisbo de realidad entrometiéndose en la ceremonia. Pero inmediatamente después “Primavera 0″ y “Prófugos” se encargarían de volver a encarrilarla.

Entonces: ¿volvió Soda Stereo? Sí. No. Lo que hay son ecos, los mismos instantes llenando vacíos. Un poco de Black Mirror en nuestra vida cotidiana. Solo a unas cuadras del Movistar descansan los restos de un genio musical llamado Gustavo Cerati.

Pero esta noche, y muchas otras más, un pueblo rockero que lo sigue extrañando puede dejar el pensamiento científico en los molinetes y verlo otra vez, saltar, bailar, cantar con él. El conejo de la galera en el País de las Maravillas. Despiértenlos cuando pase el temblor.

Autor original: Eduardo Fabregat para Página 12 

martes, 8 de noviembre de 2022

El lenguaje universal

Zeta Bosio y Charly Alberti, bajista y baterista de Soda Stereo, estuvieron como invitados especiales en los dos últimos shows agotados que la banda británica Coldplay realizo en el Estadio River Plate frente a mas de 60 MIL personas en cada función. Juntos tocaron los clásicos de la banda argentina "Persiana Americana" y "De Música Ligera" y le dedicaron "Yellow" al inmortal Gustavo Cerati. 

Chris Martin, líder y vocalista de la banda inglesa, durante la única entrevista brindada a un medio argentino destaco su fanatismo por la banda argentina y lo demostró al tatuarse la ya mítica frase de Cerati: "Gracias Totales". 

Una vez mas la música de Gustavo Cerati actúa como el lenguaje universal haciendo que la banda actual mas convocante del mundo comparta escenario durante dos noches históricas junto a los integrantes del grupo musical en español mas grande, influyente y exitoso de todos los tiempos. 


lunes, 20 de diciembre de 2021

Nada volvera a ser como fue

El verdadero Ultimo Concierto de Soda Stereo fue el 21/12/2007 en el Estadio River, al igual que miles de personas, los vi volver en ese momento. Como dijo Gus en varias entrevistas, si falta uno de los tres (el que sea) NO hay Soda.

Mas allá de NO estar de acuerdo en que se use el nombre de la banda para promocionar el show, considerando que en esta ultima década hubo un sin fin de tributos/homenajes (buenos y malos) al grupo seria absurdo e injusto que Zeta Bosio y Charly Alberti no hicieran el suyo. Sinceramente tampoco me gusta cuando una banda empieza a mirar al pasado y se tributa a si misma, por eso pocas cosas me han generado sensaciones tan mixtas como este show anunciado y postergado hace casi 2 años. Pero como admirador y espectador, tampoco quería que "me la cuenten" y decidí dejar perjuicios de lado y asistir. 

El show tiene una puesta en escena digna de lo que se puede esperar de un evento de estas características, la banda instrumentalmente en vivo suena bien con grandes músicos como Coleman y el Zorrito, lo que no me gusto fueron los otros cantantes "pregrabados" que dan cierta frialdad al show y hubiese sido preferible que estuvieran TODOS en vivo. 

NADA VOLVERA A SER COMO FUE, pero recordarte SIEMPRE es, fue y será un hermoso lugar GUS 

Mas de 100 MIL personas asistieron a los dos shows homenaje a Soda en Buenos Aires

jueves, 3 de octubre de 2019

Una vuelta mas

Quizás sea por dinero, por egos heridos que necesitan sanar u homenajear/celebrar a quien ya no esta. Puede que sea por uno de estos motivos, todos o ninguno. Opiniones a favor y en contra: personas enojadas, contentas, emocionadas, indignadas y hasta con sensaciones mixtas.

Como dijo Gus: "SODA STEREO es la conjunción de tres personas y solo así puede ocurrir". El verdadero ultimo concierto de SODA fue el 21/12/07 en el Estadio River, estuve ahí y fue una fiesta inolvidable. Entiendo que hay toda una generación nueva que nunca los pudo ver en vivo y que Zeta y Charly tienen derecho a tocar sus canciones, pero falta Gus que era el alma del grupo y es IRREEMPLAZABLE. Tampoco me parece correcto que usen el nombre de la banda para publicitar este auto tributo/homenaje al mejor estilo Queen, podrían haber lo hecho bajo otro nombre.  

Mas allá de lo que pensemos, la gira se hará de todas formas y dependerá de cada uno decir si asistiremos o no. Zeta y Charly vuelven "una nueva ultima vez"...¿Ahí Vamos?


lunes, 24 de septiembre de 2018

Un Reino llamado Soda

-¿Qué haces esta noche?- me preguntó una amiga.

-Voy a ver a Soda Stereo- le contesté casi sin advertir lo que estaba diciendo.

Dejé pasar el nudo en la garganta que me sorprendió un poco. Pero cuando me senté en la butaca del Luna Park entendí lo que pasaba. Yo, que como tantos creía haber tenido el privilegio de ver cómo se cerraba el círculo en aquella vuelta legendaria de la banda de nuestras vidas, allá por 2007, descubrí que por primera vez, sentía en total dimensión el dolor de la pérdida. “Los primeros acordes en River me hicieron llorar”, me contaba temprano alguien más. La ilusión de lo que la vida ya no nos permitiría por la partida de Gustavo era lo que estaba por pasar en el Cirque du Soleil. Al menos en esos instantes preliminares del Cirque, se me combinaron vertiginosamente la felicidad y la angustia.

Después lloré. Lloramos en realidad. Miré a la vuelta y aún en la penumbra distinguí que no era la única haciendo el duelo, sintiendo que se había ido algo de nosotros con Cerati y que volvía de pronto como un toque de misericordia del destino en este inesperado “Disney” de Soda Stereo.

No faltó en esta semana algún comentario despectivo sobre poner a una banda de rock en un circo. Nunca faltan las simplificaciones del que vive y se alimenta solo de los estereotipos. Está en su derecho de creer que el rock o lo que sea tiene una fórmula única. Pero ¿quién puede decir dónde se agota el significado de canciones que parecen escritas ayer y traspasan su propio tiempo? El otro día hacía cola en la farmacia y sonaba Soda Stereo. “Temazo”, le digo a la chica de la caja al sacarme los auriculares y notar que Persiana Americana retumbaba en los parlantes módicos de la música funcional. “Me encanta”, me dice la cajera. “¿Cuántos años tenés?”, le pregunto. Me contesta que 26. “Es casi el mismo tiempo que tienen estas canciones, que son de cuando yo era chica”, le digo. Ella sonríe y termina el trámite de cobrarme sin darse cuenta que mi orgullo generacional se acaba de anotar una estrella con su comentario.

Por esta presencia de Soda Stereo en nuestras vidas y en varias generaciones, la banda posee la extraña virtud de ser historia y ser presente. Ser ayer y ser hoy.

Pero sólo cuando viví las sensaciones que propone el collage audiovisual y físico de “Sep7imo Día”, alcancé otras de las dimensiones aún no valoradas del todo y que se originan en la poderosa lírica de Soda: esas “letras que dan placer”. Las canciones de Soda, construyeron un universo.Seguramente lo hacen las canciones de todas las bandas que dejan su marca. Pero en el caso de Soda, constituyen un universo de imágenes que al combinarse recrean un mundo fantástico y, por qué no, heroico. “El comienzo fue un big bang…” dice la letra de “(En) El Septimo Día” que bien puede ser el Génesis de esta biblia psicodélica donde lo concreto se convierte en algo mejor de lo que es y nos permite hacernos dueños de cada sensación con inagotable sensualidad. Todos somos “el hombre alado que extraña la tierra” y también lo es Gustavo Cerati. Alas y Tierra. Se siente y se toca.

Pero a ver si puedo explicarlo mejor. Si eligiéramos al azar cualquier banda y su cancionero advertiríamos que por más poéticas, inspiradoras o rebeldes que sean sus canciones, no todas cuentan con la capacidad de ser traducidas en un espacio de formas e imágenes. Soda en cambio lo tiene todo.

Había una vez un Reino llamado Soda Stereo y sus paisajes emocionales o físicos hacen posible que el rock se lance en el trapecio. Ese universo concreto en un despliegue por momentos surrealista, por momentos salido de un capítulo de Alicia en Wonderland, o de una película de Burton o de un flash futurista de Blade Runner es el gran logro estético de “Sep7imo Día” en el Luna Park. En síntesis -porque no quiero contar lo que muchos aún no vieron-, si le preguntáramos a un chico “¿Podés dibujar esta canción?”, en el caso de Soda podría. Las canciones de Soda se ven con los ojos. “No hay fábulas en la ciudad de la furia”. La mezcla de energía física y visual con todos esos elementos poéticos convertidos en realidad permiten entender que en el caso de esta banda, no es una mística, no es abstracción, no es religión: es una verdadera mitología donde los dioses son paganos y atrevidos, sensuales y un poco soberbios, donde los dioses somos todos.

“Me verás volar… Me verás caer como un ave de presa. Me verás caer sobre terrazas desiertas. Te desnudaré por las calles azules.” ¿No es eso un lugar por donde seguimos pasando?

Es muy fuerte volver a escuchar la voz de Gustavo entre la multitud. Es conmocionarte. Nunca aceptaré que se fue. Supe que Benito, su hijo va casi todas la funciones a ver “Sep7imo Día”. El espectáculo se arriesgó a ser un homenaje póstumo pero le ganó a ese riesgo. Le ganó sin esfuerzo porque hay un hecho superador. Y es que ese reino de imágenes existe. Las letras de Soda re-inventaron un poco a Buenos Aires, nos inventaron un poco a nosotros, le pusieron tono a una sensualidad ambiciosa. Cuando ves aparecer a los acróbatas con esos “peinados nuevos” que cambiaron la historia del rock y con esa estética un poco gótica un poco porteña, no dejás de imaginar a Gustavo vestido como el Principito en la tapa del Sinfónico. Habitamos ese planeta hard y sweet, naive y carnal. No sólo yo -que en mi historia personal cuento como un hito haber hecho la primera pregunta de conferencia de prensa de toda mi carrera a Gustavo Cerati- sino también vos, que tenés mi edad, o tus pibes que siguen vibrando con “lo que irradia” este planeta en stereo.

Había una vez una Reino llamado Soda Stereo…“Cuando está oscuro todo empieza a verse más claro…Constelación”.

Autora original: Cristina Perez (periodista) 

sábado, 15 de septiembre de 2018

jueves, 6 de abril de 2017

(En) El Séptimo Día

Después de casi 8 meses de espera fui a ver "Septimo Dia" al Luna Park y me pareció un muy buen espectáculo. El exitoso show del Cique Du Soleil celebra la música e historia de Soda Stereo con respeto y calidad y permite al trió argentino reinventarse (una vez mas) tras la partida física de Gustavo Cerati y a 10 años de su despedida de los escenarios logra que una nueva generación, que no pudo verlos en vivo, sienta una parte de la euforia. 

El espectáculo lleva vendidas mas de 500 MIL entradas en toda América Latina

miércoles, 8 de marzo de 2017

La Nave vuelve a partir

Hoy se estrena en el Luna Park el espectáculo de Cirque Du Soleil "Séptimo Día" que celebra la música e historia de Soda Stereo, el cual lleva vendidas mas de 500 MIL entradas. 



domingo, 31 de julio de 2016